viernes, 26 de diciembre de 2025

El 10 de diciembre y la vigencia de los Derechos Humanos 

El 10 de diciembre y la vigencia de los derechos humanos. 

Resumen 

El 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, conmemora la 

aprobación en 1948 de la Declaración Universal, un hito que marcó el 

compromiso global con la dignidad, la libertad y la justicia. La fecha invita a 

reflexionar sobre los avances logrados —como la consolidación de tribunales 

internacionales y la incorporación de tratados en legislaciones nacionales y 

también sobre los retrocesos, evidentes en el auge de gobiernos autoritarios, la 

persecución de minorías y la criminalización de la protesta. 

Los nuevos marcos normativos, como las convenciones sobre discapacidad y 

contra la discriminación de la mujer, han ampliado la protección jurídica y 

generado oportunidades para sociedades más inclusivas. Sin embargo, su 

eficacia depende de la voluntad política y de instituciones sólidas. A la vez, el 

escenario actual está atravesado por contradicciones: el ascenso de la 

ultraderecha y la banalización de valores universales en premios y distinciones 

ponen en riesgo conquistas históricas. 

A ello se suman amenazas como el narcotráfico, el crimen organizado y la 

inseguridad, que erosionan la democracia y alimentan discursos de “mano 

dura”. El desafío es enfrentar estos problemas sin sacrificar derechos 

fundamentales, evitando la falacia de que el autoritarismo mejora la vida. En 

definitiva, el 10 de diciembre nos recuerda que la defensa de los derechos 

humanos exige praxis política, deliberación ética y compromiso ciudadano para 

preservar lo humano en este nuevo contexto cruzado por avances y retrocesos. 

La relevancia histórica del 10 de diciembre 

El 10 de diciembre es una fecha emblemática en la historia contemporánea: en 

1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración 

Universal de Derechos Humanos, un documento que marcó un antes y un 

después en la concepción de la dignidad humana. Tras las atrocidades de la 

Segunda Guerra Mundial, la comunidad internacional reconoció que era 

necesario establecer un marco común que protegiera a las personas frente a 

los abusos del poder. Desde entonces, cada 10 de diciembre se celebra el Día 

Internacional de los Derechos Humanos, recordándonos que la libertad, la 

igualdad y la justicia no son conquistas definitivas, sino procesos en constante 

construcción. La fecha funciona como un recordatorio de que los derechos 

humanos son universales, indivisibles e interdependientes, y que su vigencia 

depende tanto de los Estados como de la sociedad civil. En un mundo 

atravesado por conflictos armados, crisis migratorias y desigualdades 

crecientes, el 10 de diciembre nos invita a reflexionar sobre cuánto hemos 

avanzado y cuánto nos falta por recorrer en la defensa de la dignidad humana. 

Avances y retrocesos en la protección de derechos 

En las últimas décadas se han logrado avances significativos en la protección 

de los derechos humanos. La consolidación de tribunales internacionales, 

como la Corte Penal Internacional, y la expansión de sistemas regionales de 

protección, como la Corte Interamericana de Derechos Humanos, han 

permitido que las víctimas encuentren espacios de justicia más allá de las 

fronteras nacionales. Asimismo, la incorporación de tratados internacionales en 

las constituciones y legislaciones nacionales ha fortalecido la capacidad de los 

ciudadanos para exigir sus derechos. Sin embargo, estos avances conviven 

con retrocesos preocupantes. El aumento de gobiernos autoritarios, la 

criminalización de la protesta social y la persecución de minorías muestran que 

los derechos humanos siguen siendo frágiles. En muchos países, la libertad de 

prensa está amenazada y los defensores de derechos humanos enfrentan 

hostigamiento e incluso violencia. El 10 de diciembre, entonces, no solo celebra 

conquistas, sino que también denuncia las violaciones persistentes y nos 

recuerda que la defensa de la dignidad humana requiere vigilancia constante. 

Nuevos marcos normativos y oportunidades 

La evolución del derecho internacional ha abierto nuevas oportunidades para 

fortalecer la protección de los derechos humanos. La aprobación de tratados 

como la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad o 

la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación 

contra la Mujer ha ampliado el alcance de la protección jurídica. Además, la 

incorporación de estos instrumentos en las legislaciones nacionales ha 

permitido que los tribunales locales reconozcan y apliquen estándares 

internacionales. En América Latina, por ejemplo, varios países han reformado 

sus constituciones para incluir explícitamente el respeto a los tratados 

internacionales de derechos humanos, lo que ha dado lugar a sentencias 

innovadoras en materia de igualdad de género, derechos reproductivos y 

protección ambiental. Estos marcos normativos ofrecen la posibilidad de 

construir sociedades más inclusivas y justas. Sin embargo, su eficacia depende 

de la voluntad política y de la capacidad institucional para implementarlos. El 10 

de diciembre nos recuerda que los tratados y declaraciones no son meros 

documentos, sino compromisos que deben traducirse en políticas públicas 

concretas. 

Amenazas y contradicciones en el escenario actual 

A pesar de los avances normativos, el escenario contemporáneo está marcado 

por amenazas y contradicciones. El auge de la ultraderecha en distintas 

regiones del mundo ha traído consigo discursos que relativizan los derechos 

humanos, presentándolos como obstáculos para la seguridad o la soberanía 

nacional. Este fenómeno pone en riesgo conquistas históricas, ya que 

promueve políticas de exclusión y discriminación. Al mismo tiempo, la entrega 

de reconocimientos internacionales a figuras controvertidas —como el Premio 

Nobel a Corina Machado o la distinción de la FIFA a Donald Trump— genera 

tensiones sobre el sentido de los valores compartidos. Pero las amenazas no 

se limitan al plano político: la falta de trabajo, especialmente para jóvenes, 

mujeres y minorías, la precarización del derecho a la salud y la vivienda, y el 

deterioro de la educación son desafíos que erosionan la cohesión social y 

ponen en cuestión la vigencia real de los derechos humanos. Estas carencias 

conviven con avances importantes, como la ampliación de la cobertura 

sanitaria en algunos países, programas de vivienda social y políticas 

educativas inclusivas, lo que muestra un escenario contradictorio donde 

progreso y retroceso se entrelazan. La contradicción es evidente: mientras se 

celebran los derechos humanos en foros internacionales, en muchos países se 

restringen libertades básicas y se consolidan regímenes autoritarios. El 10 de 

diciembre, en este contexto, se convierte en un espacio de resistencia y de 

crítica, donde la sociedad civil debe recordar que los derechos humanos no 

pueden ser instrumentalizados ni vaciados de contenido. 

Narcotráfico, crimen organizado e inseguridad: un desafío complejo 

Uno de los grandes retos contemporáneos para la vigencia de los derechos 

humanos es el avance del narcotráfico y el crimen organizado, fenómenos que 

erosionan la institucionalidad democrática y generan un clima de inseguridad 

que afecta directamente la vida cotidiana de las personas. En muchos países 

de América Latina, la violencia asociada a estas estructuras criminales ha 

puesto en jaque la capacidad del Estado para garantizar derechos básicos 

como la vida, la libertad y la integridad física. Frente a esta amenaza, algunos 

sectores políticos promueven la idea de que solo gobiernos autoritarios pueden 

restablecer el orden, apelando a la “mano dura” como solución mágica. Sin 

embargo, esta narrativa es una falacia peligrosa: la historia demuestra que los 

regímenes autoritarios no mejoran la calidad de vida de la población, sino que 

restringen libertades, perpetúan abusos y, muchas veces, terminan 

coludiéndose con las mismas redes criminales que dicen combatir. El desafío 

consiste en enfrentar la inseguridad sin sacrificar los principios fundamentales 

de la dignidad humana, evitando que el miedo se convierta en excusa para 

legitimar la represión indiscriminada. 

Respuestas democráticas y respeto a los derechos humanos 

La respuesta al narcotráfico y al crimen organizado debe ser integral y 

democrática. Esto implica fortalecer las instituciones judiciales y policiales, 

garantizar la transparencia en la gestión pública y promover políticas sociales 

que reduzcan las condiciones de vulnerabilidad que alimentan la expansión del 

crimen. La seguridad no puede entenderse únicamente como represión, sino 

como la construcción de un entorno donde los derechos humanos sean 

respetados y protegidos. Experiencias exitosas muestran que la combinación 

de prevención social, educación, oportunidades laborales y sistemas de justicia 

eficaces es más sostenible que la militarización o la concentración autoritaria 

del poder. El 10 de diciembre nos recuerda que la lucha contra la inseguridad 

debe hacerse desde la praxis política: deliberando sobre fines que preserven la 

libertad, la justicia y la dignidad, incluso en contextos de violencia. Solo así 

evitaremos que la lógica instrumental del “orden a cualquier costo” se convierta 

en un nuevo verdugo, y podremos construir sociedades seguras sin renunciar a 

los valores compartidos que sostienen nuestra convivencia. 

El papel de la praxis en la defensa de la dignidad 

Más allá de los marcos normativos y las instituciones, la defensa de los 

derechos humanos requiere lo que Aristóteles llamaba razón práctica (praxis): 

la deliberación sobre los fines últimos de la vida buena. Europa en el siglo XX 

se dejó llevar por la razón instrumental, subordinando los fines humanos a la 

eficiencia técnica, lo que derivó en atrocidades como Auschwitz e Hiroshima. 

La lección histórica es clara: la técnica sin orientación práctica se convierte en 

un instrumento ciego, y la política sin praxis se degrada en mera administración 

de poder. En el nuevo escenario de la inteligencia artificial y la automatización, 

no debemos repetir ese error. La ASI (superinteligencia artificial) puede 

ayudarnos a diseñar políticas más eficientes, pero los objetivos últimos deben 

ser definidos por la praxis humana. Libertad, seguridad y justicia entran en 

conflicto, y solo la deliberación política puede decidir qué énfasis dar en cada 

momento histórico. El 10 de diciembre nos recuerda que los derechos humanos 

no son fórmulas matemáticas, sino decisiones éticas que requieren debate y 

compromiso. 

Conclusión: el desafío de preservar lo humano 

El 10 de diciembre no es solo una fecha conmemorativa, sino un llamado a la 

acción. Nos recuerda que los derechos humanos son conquistas frágiles, que 

pueden retroceder si no se defienden activamente. Los avances normativos y 

las instituciones internacionales son herramientas valiosas, pero insuficientes 

sin la praxis política y el compromiso ciudadano. Las amenazas actuales —

desde el auge de la ultraderecha hasta la banalización de los valores 

compartidos en premios y distinciones— muestran que la dignidad humana 

sigue en disputa. Frente a ello, el desafío es doble: preservar lo humano en un 

mundo cada vez más dominado por la lógica instrumental y construir 

sociedades capaces de deliberar sobre los fines últimos de la vida buena. El 10 

de diciembre, entonces, no solo celebra la Declaración Universal de 1948, sino 

que nos invita a renovar el pacto ético que sostiene nuestra convivencia. En 

tiempos de incertidumbre, la defensa de los derechos humanos es la brújula 

que nos recuerda qué merece ser preservado y qué no puede ser sacrificado 

en nombre de la eficiencia o del poder. 

Bibliografía 

Barrera, Jorge. (2023). https://mediomundo.uy/contenido/6213/los-desafios-de-la

educacion-publica  Mediomundo.uy 

Barrera, Jorge. (2024). https://mediomundo.uy/contenido/6337/que-son-los-derechos

culturales-como-se-protegen. Mediomundo.uy 

Weber, Max. La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Madrid: Alianza 

Editorial, 2003. 

Weber, Max. Economía y sociedad. México: Fondo de Cultura Económica, 1992. 

Horkheimer, Max. Crítica de la razón instrumental. Madrid: Trotta, 2002 (edición 

original 1947). 

Horkheimer, Max y Adorno, Theodor W. Dialéctica de la Ilustración. Madrid: Trotta, 

1998 (edición original 1944). 

Habermas, Jürgen. Teoría de la acción comunicativa. Madrid: Taurus, 1987. 

Naciones Unidas. Declaración Universal de Derechos Humanos. Asamblea General, 

1

No hay comentarios:

Publicar un comentario