miércoles, 3 de junio de 2015

Desandando Mitos

Desandando mitos. Un viejo chiste decía: Un europeo llegó a la conclusión de que si se venía el fin del mundo, lo mejor era irse para Uruguay. Lo que pasa hoy en Europa, aquí ocurre 40 años después. Algo parecido sucedió con los dirigentes del FA local, quedaron adheridos a creencias anacrónicas. Este análisis parte del supuesto de que existió “buena fe” y que el resultado fue producto de la incapacidad directriz, la falta de análisis y la soberbia de quienes tuvieron la responsabilidad de conducir la campaña electoral. Algunos argumentos que quedaron desmentidos: Primer mito: “Lo que interesa es el proyecto, no importa quien es el candidato” No existe en la historia ningún proceso sin liderazgos, ¿quién podría explicar la revolución Oriental sin la figura de José Artigas, quien el Frente Amplio sin el General Seregni, sin Juan Pablo Terra, sin _Zelmar Michelini, sin Rodney Ariismendi. El concilio vaticano 2° sin Juan xxiii, El triunfo del FA sin Tabaré Vazquez, o la reedición sin el Pepe Mujica. Los líderes le dan encarnadura a las ideas. Creo que por palmario no merece más comentarios. Segundo mito: “El candidato único asegura la unidad”. La unidad no se decreta, no se impone, se construye. La realidad es un escenario de conflictos y a la interna de nuestra fuerza política se despliega la misma realidad; la cuestión es como se procesan tales tensiones. Se debió formular en términos interrogativos: ¿El candidato único, asegura la unidad? La respuesta es Depende. Cuando existe una persona, reconocida por todo el colectivo, donde todos se sienten representados, con un liderazgo consolidado, puede ser un elemento de unidad, catalizador de todas las inquietudes, cuando no existe, no se puede inventar en 10 minutos. El Frente Amplio quiere ser la legitima expresión de toda la izquierda uruguaya, un proyecto común, emancipador, donde confluyen diferentes sensibilidades, distintos énfasis. Los candidatos deben poder interpretar las diferentes maneras de percibir la realidad, deben poder enamorar a todos, deben estar cerca o acercarse a los diferentes colectivos. Nada de eso se realizó. El mito se desmoronó solo. Tercer mito: “Los votos frenteamplistas son del Frente Amplio”. El crecimiento del Frente se explica a partir de un complejo proceso de acumulación de las fuerzas de izquierda, la construcción del encuentro progresista y la constitución de la nueva mayoría en un contexto de agotamiento del modelo tradicional que desemboca en la crisis del 2002. La amplitud del proyecto progresista y la debilidad de las candidaturas de los partidos tradicionales, posibilitó el respaldo electoral de miles de ciudadanos de buena voluntad, pero no ideologizados. Por otra parte, existe suficiente evidencia empírica que permite afirmar que se produjo una transformación del electorado frenteamplista. En pocas palabras, la masificación produjo un voto con diferente perfil y un electorado más volatil. Cuarto mito. “Se gana con una heladera”. Es la versión bizarra del primer mito, el abordaje subrealista, se trata de elegir el peor candidato posible y demostrar que con él se gana igual. Se llega al extremo de que el candidato desconoce los códigos más elementales, se parte de creer que los demás son tontos y cualquier cosa les vendrá bien. Pero, la gente no es boba, es necesario respetar al elector, pensar que desea lo mejor para el departamento y que su voto no es cautivo. El supuesto pueril de que se gana con la heladera es inconsistente e insostenible, la realidad es tozuda, se resiste a las elucubraciones de politicastros jugando a ser estrategas. Resultado, otro mito más en el suelo. Quinto mito: “Una vez que se resuelve, todos se encolumnan”. Esta falacia es del tipo de aquellas que toman la parte por el todo, los votantes no, por supuesto que los dirigentes respetuosos de la orgánica sí, no tienen otra alternativa que trabajar en pos de una candidatura no deseada. Pero, ¿con qué entusiasmo? ¿ con qué entrega? ¿con qué táctica? Ni que hablar de los votantes, ¿cómo salir a evangelizar sin estar convencido del evangelio? Sería bueno releer “el principito” recordar cómo el general del famoso cuento de Saint Exupéry, sólo daba órdenes que iban a ser cumplidas. Ahí el secreto del mando. Qué lejanos los tiempos en que el General Seregni recurría una y otra vez al consenso. Qué olvidados los esfuerzos de aquellos pioneros que en el 71 lograron la síntesis cristiana-marxista - liberal progresista. No es cuestión de encolumnaniento, es cuestión de convicciones, de proyectos comunes, de estrategias compartidas. Sexto mito: “tengo el poder, de aquí no me voy”. El poder es una imbricada trama, sin finalidad es ciego y sin la gente es vacío. Cada uno ocupa un lugar en la militancia al servicio de una causa. Es importante ocupar aquel en el que mejor podemos servir. En un momento es necesario saber que nos convoca una responsabilidad superior y estar dispuesto a asumirla, pero tanto o mejor que eso, es necesario también saber cuando hay que dar un paso al costado. Quizás. Lo más difícil, lo menos aplaudido, lo exento de gloria, pero lo más noble y más ajustado al imperativo ético. Confiemos en que este mito también caiga, y que los responsables de este rotundo fracaso, sepan obrar como corresponde a los hombres de buena voluntad. Jorge Barrera Preliasco Mayo 2015

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