miércoles, 3 de junio de 2015

Nuestro relato de los hechos.


Balance de la gestión electoral del FA San José.
Antecedentes.
El primer antecedente a considerar está referido a una reunión de sectores realizada en el comité el reencuentro.
En la misma se evaluaron las posibilidades de obtener el gobierno departamental y la estrategia a seguir.
Esta reunión fue posterior a las elecciones interrnas y el contexto era que la lista 711 se constituyo como el grupo más votado en el departamento, desplazando al MPP; que los tres grupos con mayor respaldo electoral fueron los dos antes nombrados y el FLS.
El PS con una baja votación.
Por otra parte, igual que en elecciones internas anteriores, el Partido Nacional fue primera fuerza.
La mayoría de los sectores presentes manifestaron la percepción de que era muy difícil acceder al gobierno departamental y que el objetivo debía ser, aumentar la bancada.
Teniendo en cuenta las dificultades que se podrían presentar, se acuerda que haya tres candidatos y que cada uno de los tres grupos mayoritarios aporten uno de ellos.
En resumen, la idea era comparecer a las elecciones con tres candidatos, uno de cada uno de los grupos mayoritarios, uno del MPP, uno de 711 y uno de FLS.
El segundo hito fue una reunión realizada en los comité de base, la propuesta recibida era que se nominen ya los candidatos y que estos realicen la gira junto a los candidatos a diputados, la idea era que quien fuera candidato a la intendencia, no lo fuera a diputado y que subieran al estrado con la formula presidencial.
Al no tener apoyo en las asambleas esa propuesta, ya que la mayoría entendió que era preferible concentrar el esfuerzo en la elección nacional, que de acuerdo a las encuestas se presentaba complicada y no asociar candidatos nacionales con departamentales, ya que la asociación de los mismos iba a favorecer al Partido Nacional y se corría el riesgo de no volver a ser primera fuerzas en los comicios de octubre.
Evidentemente, la estrategia dio resultados, se ganó con luz.
Finalizados los comicios de noviembre, con resultados alentadores, se comenzaron a perfilar dos posiciones, una que entendía que era bueno, aprovechar el entusiasmo de la gente y con el capital político de octubre, presentar tres candidatos que representaran las diferentes sensibilidades y a los grupos con mayor apoyo electoral. La otra posición a favor de la candidatura única considerando que las candidaturas múltiples, presentadas en las dos elecciones anteriores conspiraban contra la unidad.
En lugar de procesar la discusión en los comités de base, se elige, como alternativa una asamblea de la ciudad de San José.
En la misma ocurren cosas extrañas, se limita la votación de algunos compañeros, que se encontraban atrasados en los aportes, sin chance de refinanciar.
Por escaso margen, se resuelve a favor de candidatura única y se eligen una serie de nombres que serán votados por los delegados de la ciudad de San José.
Posteriormente se llama a plenario, el realizado en la sede de Central, allí por dos votos se resuelve candidatura única. Es cuando ocurre el famoso suceso de los delegados que se retiran, uno a comprar yerba y el otro a un casamiento, se pide cuarto intermedio antes de realizar la votación y se niega; y con los votos de la presidencia, se lauda una posición que divide al FA.
Se pasa, ahora sí, a cuarto intermedio con la decisión votada de candidato único, hasta la semana siguiente, donde vuelve a reunirse el plenario.
En ese lapso, se realizaron múltiples gestiones para cambiar la estrategia, pero todas fueron estériles.
A la semana siguiente, en la sociedad española, se levanta el cuarto intermedio y se procede a elegir el candidato. Con muchas irregularidades, se culmina con la elección de Walter Oliveira como candidato único.
Se continúan realizando gestiones para posibilitar habilitar múltiples candidaturas, no obstante, no hay solución.
La mesa resuelve que el candidato a Intendente elija quienes van a integrar la plancha, desconociendo las relaciones de fuerza a la interna. Los grupos que desde el principio mantuvieron una posición diferente a la que se impuso, fueron desconocidos en la integración de la plancha y tampoco fueron considerados en la constitución del presunto equipo de gobierno. Recalcamos presunto, ya que el candidato señalo en versiones de prensa que ya tenía elegido su equipo de gobierno. Nunca consultó a los sectores mayoritarios.
El siguiente episodio es la ratificación por parte de la convención del candidato único, se realiza con la ausencia de importantes sectores, pero en ningún momento causa ninguna inquietud.
Corolario: Grupos minoritarios desde posiciones de poder imponen sus criterios, satisfacen sus aspiraciones y desconocen el resto de la fuerza política.
Con esos antecedentes se llega a la campaña electoral.
La campaña
En resumen se llega a la campaña con un candidato desconocido, tanto en la interna, como a nivel popular. Sin respaldo político, los grupos mayoritarios no lo deseaban como candidato único. Sin organización: las comisiones no funcionaron, ni se busco reactivarlas, con enfrentamientos entre los diferentes grupos, sin plan de gobierno y con un absoluto desconocimiento del desafío que se enfrentaba.
En cambio el adversario era un grupo con figuras conocidas, proyectos explícitos experiencia en la gestión y baja resistencia del electorado.
No existió una estrategia articulada, cada grupo salió a buscar sus votos “a la personal”, hubo importantes sectores, hoy con representación en la Junta departamental, que nunca fueron convocados por el candidato para acordar mínimamente “algo”. Ni el presidente ni el candidato a intendente, en toda la campaña visito locales partidarios de esos grupos.
La campaña no tuvo conducción, no hubo ni siquiera una mínima linea común. El comité central vacío, sólo el grupo de la presidencia y sus acólitos estuvieron. Una paupérrima imagen.
Con escasas honrosas excepciones de un puñadito de militantes bien intencionados, no hubo delegados, no hubo instrucción, no se pensó la tarea de despliegue del día de las elecciones.
En pocas palabras, faltó organización, militancia y entusiasmo.
Evidentemente con ese panorama no se podía esperar otro resultado que el que se obtuvo.


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